A finales de los años 50 llegan al barrio capitalino de Velhoco la familia Yanes-Herrera procedentes de Tigalate (Mazo) y adquieren unos terrenos que por aquel entonces estaban cultivados de plátanos y tabaco. Comienzan poniendo una pequeña venta de víveres pero que a su vez servía también para que los lugareños degustasen de algunas tapitas y del buen vino que allí se servía mientras "echaban" una partidita a las cartas, al domino o simplemente a contar los "cuentos" de la época. Era también costumbre el recitar algunas décimas y cantar con alguna guitarrita, timple, cuatro o simplemente con unas claves o cualquier utensilio si no había nada de esto.
Era por costumbre ir recorriendo todas las ventitas y en cada una ir interpretando un tema distinto, aquí solían interpretar el tema Chipi-Chipi, de moda en aquel entonces, y así surgió el nombre del restaurante.